Vivía muerta y ahora me siento Viva

vivia muerta y ahora me siento viva

Testimonio Ejercicios de Familia Verbum Dei, agosto 2017 Siete Aguas

Después de estos ejercicios solo puedo sentirme agradecida. Yo venía con ilusión, pero también con una especie de desconfianza en Dios desde hacía un tiempo, una desconfianza por una situación de dolor que había vivido, un “sinsentido” que no comprendía y me hacía sufrir. Así llegué a los ejercicios y lo que me encontré fue su amor por mí, su ternura y su misericordia.

Para mí estos ejercicios han supuesto encontrarme con un Dios “celoso” de no tener más espacio en mi corazón, un Dios que corre mucho riesgo conmigo, que me da tanto y me ama tanto siendo yo egoísta en tantas cosas y con una fe tan frágil. Ha supuesto descubrir que todo lo que he vivido hasta este momento, lo bueno y lo malo, los sinsentidos, el dolor, mis egoísmos… todo ello me ha llevado hasta este momento y me doy cuenta de que todo eso que he vivido ha valido la pena por estar así ahora con esta intimidad con Él, sintiendo cuánto me ama. Y eso es algo que nunca hubiera pensado que diría porque es tan difícil aceptar los momentos de dolor que todos vivimos, cosas que querríamos cambiar… y aun así Él transforma ese dolor o esos momentos difíciles en más amor, en una fe más firme, en más confianza, en sentirme orgullosa de Él por cuánto me quiere a mí y a cada uno de nosotros.

Uno puede decir de palabra o cantar en misa “El amor es más fuerte que la muerte” pero no creerlo de verdad. Ahora para mí esa Palabra está viva y es real. Su amor es más fuerte que MIS muertes, que mis dudas, que mis momentos de dolor o de sentirme perdida y no entender nada. Porque “donde abundó el pecado sobreabundó la gracia” (Rom 8, 20) y donde abundó el dolor sobreabundó su amor.

Me ha hecho experimentar en estos días que mi vida no se juega en tener esto o lo otro, en estar aquí o allí. Mi vida se juega en estar en Él o no. Porque mirando hacia atrás antes de venir a los ejercicios yo estaba muerta, vivía muerta y ahora me siento Viva porque me siento cerca de Él, en su amor. Porque Él está vivo y está en nosotros y por eso estamos vivos. Un Dios vivo que nos necesita, que quiere estar en nuestro corazón, que no puede admitir nuestra ausencia.

Así que solo puedo dar gracias por estos días, por su entrega, por su Amor, por la oración, por enseñarme a vivir día a día. Le pido al Espíritu Santo que pueda ser testimonio para que otros conozcan y experimenten Su amor que marca el corazón y es más fuerte que todas las heridas.

Rocío

 

Un testimonio, en forma de poesía:

MARCADA A FUEGO

Tu Palabra abraza, fuego encendido
que nunca se apaga.
Como una suave brisa,
llega hasta mi corazón herido y por mi condenado.
Acaricia mi miseria, se fija en ella,
la habla y la mira,
luego la cubre y la abraza.
Y no sé cómo ¡Me haces toda tuya!,
cuando un momento antes, nada salía de mi boca.

Así eres tú, vida mía, que atraviesas los cielos,
la inmensidad del abismo de mis días,
y te cuelas así, sin más, en esta pobre vida.

Muda está mi alma de tu presencia,
alegre el corazón con tu llegada.
Me esperas como el primer día,
me tomas y me haces tuya.

Nada me alegra tanto,
como una mirada tuya.
Ni hay momento más hermoso
que tu cuerpo mezclándose con el mío;
diluido y armonioso, dentro de se ha quedado.

Y hace un rato, yo quería salir corriendo.
porque indigna me sentía de estar a tu lado.
Y es que no alcanzo a comprender todavía,
todo el amor que me alcanza de noche y de día.
Y aún con mi resistencia,
me abraza y me levanta.
¡Cómo tanto amor!
¡Cómo así!

No hay otro modo me dices.
¡Yo nunca perderé a esta hija mía!
Hija feliz te hice,
luz para mis días,
sonrisa de mis mañanas,
dulce flor que a mí me embriaga
al levantar la mirada.

Belleza única para mis ojos
¡Dulce amada mía!
Quédate conmigo hasta que levante el día
y de nuevo mi Palabra regresará
cuál fuego ardiente a tu humilde morada.