Encuentro para celebrar la Resurrección

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La invitación de la Resurrección es a "abrir la puerta"    

Todavía con el sabor de la Vigilia Pascual la comunidad de Sevilla hemos tenido el domingo 8 de abril en el Campito un Encuentro para celebrar la Resurrección. El Tema ha sido: La invitación de la Resurrección es a "abrir la puerta". A través del cuento que os compartimos a continuación el Señor nos ha invitado a no tener miedo a "abrir la puerta" es decir a dejarnos guiar por su Espíritu y andar por sus caminos, los caminos del Amor incondicional y gratuito y la entrega de lo que somos y tenemos para colaborar con Él en la construcción del Reino. Para poder ser testigos de resurrección también se nos ha invitado a renovar las promesas de nuestro Bautismo.

Cuento:  En una tierra en guerra había un rey que causaba espanto, siempre que hacía prisioneros los llevaba a una sala donde en un lado había un grupo de arqueros y en el otro lado una inmensa puerta de hierro. En esta sala el rey hacía formar un círculo a los prisioneros y les decía: Podéis elegir entre morir por las flechas de mis arqueros o pasar por esa puerta de hierro.
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Todos elegían ser muertos por los arqueros, ante el temor de lo que hubiera detrás de esa puerta. Al terminar la guerra, un soldado que por mucho tiempo había servido al rey se dirigió al soberano y le dijo:  Señor, ¿puedo hacerle una pregunta? Dime soldado. ¿Qué había detrás de la puerta? Ve y mira tú mismo, respondió el rey. El soldado entonces, abrió temerosamente la gran puerta de hierro y, a medida que lo hacía, los rayos de sol entraban y había mucha luz.  Finalmente descubrió sorprendido que la puerta se abría sobre un camino que conducía a la libertad. El soldado admirado miró al rey sin articular palabra y el rey le dijo: Yo les daba la elección, pero preferían morir a arriesgarse a abrir esa puerta.

En este tiempo de Pascua celebramos que la muerte ha sido vencida y que estamos llamados a vivir en la libertad de los hijos de Dios, en la libertad de los redimidos, en la libertad de los resucitados: "Para ser libres fue que Cristo nos hizo libres; por tanto, permaneced firmes, y no os sometáis otra vez al yugo de esclavitud" (Gl 5,1).

¡Cuántas veces perdemos la libertad y morimos por dentro (a manos de las flechas de los arqueros), solamente por sentir miedo de abrir la puerta a una manera nueva de amar y de vivir, la que nos invita Jesús con su Resurrección! El miedo al qué dirán, a que se rían de nosotros, a lo que puedan pensar… a mostrarnos vulnerables, a mostrar nuestras debilidades… nos hace no ser libres para amar gratuitamente e incondicionalmente y nos perdemos por eso muchas veces, el ser signos de Resurrección. Ese detalle de acercamiento y de cariño a la persona que nos ha hecho daño y que el amor propio herido por las flechas del arquero no nos deja dar, etc. … mantienen la puerta cerrada al Amor que es la savia de la vida nueva que Jesús nos ha conquistado con su muerte y Resurrección.

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1. La invitación de la Resurrección es a abrir la puerta, a ser libres para amar

Este tiempo de Resurrección nos vuelve a recordar que estamos llamados a vivir la libertad de los hijos de Dios, la libertad del hombre nuevo resucitado, no con las puertas cerradas por el miedo:  "Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros " (Jn 20,19).

Abrir las puertas que tenemos cerradas es la invitación de la Pascua. Descubrir como el Señor ha abierto esa puerta con su amor hasta el extremo en la cruz y que nos invita a morir sin miedo también a nosotros, a crucificar nuestro hombre viejo para poder nacer de nuevo a la Vida plena en el Espíritu: "Jesús le respondió: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de lo alto no puede ver el Reino de Dios».  Dícele Nicodemo: «¿Cómo puede uno nacer siendo ya viejo? ¿Puede acaso entrar otra vez en el seno de su madre y nacer?» Respondió Jesús: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo nacido de la carne, es carne; lo nacido del Espíritu, es espíritu.  No te asombres de que te haya dicho: Tenéis que nacer de lo alto" (Jn 3, 3-7).

"Despojaros, en cuanto a vuestra vida anterior, del hombre viejo y revestiros del Hombre Nuevo, creado según Dios, en la justicia y santidad de la verdad" (Ef 4,22-24).

¿Qué significa nacer de nuevo a la vida del Espíritu? S. Pablo nos lo aclara en esta carta a los Colosenses: "Mas ahora, desechad también vosotros todo esto: cólera, ira, maldad, maledicencia y palabras groseras, lejos de vuestra boca.  No os mintáis unos a otros. Despojaos del hombre viejo con sus obras, y revestíos del hombre nuevo, que se va renovando hasta alcanzar un conocimiento perfecto, según la imagen de su Creador" (Col 3, 8-10).

"Por tanto, el que está en Cristo, es una nueva creación; pasó lo viejo, todo es nuevo" (2 Co 5,17).

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2. ¿Que entiendo que sería en mi vida cristiana, vivir esa Vida Nueva?

La clave de la Resurrección para que brote la Vida Nueva del Espíritu, la vida de Dios en nosotros, es seguir amando desde la cruz, desde las dificultades y situaciones de sufrimiento que cada día las circunstancias nos traen. Seguir entregándonos, sirviendo, perdonando por encima de lo que nos hagan o digan, seguir siendo pacientes, comprensivos, generosos… Todo eso es amar desde la cruz.

Amar hasta que duela como dice Madre Teresa de Calcuta, porque de esa manera de amar, brota la Vida Nueva, porque seguir amando, entregándonos con amor cuando nos hieren, insultan, desprecian, atacan o simplemente no nos tienen en cuenta, nos ignoran y pasan de nosotros...amar en esos momentos es lo que mata al Yo, es lo que destruye nuestro orgullo, nuestros egoísmos, la ira, el rencor… en definitiva es lo que mata al hombre viejo y posibilita la resurrección de la vida nueva: "Y si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con Él" (Rm 6,8).

Ver la Cruz sin la resurrección nos lleva a la desesperanza, en cambio ver la Cruz significada en la resurrección es afirmar esta victoria de Dios. No hay resurrección sin la Cruz.

La elección es nuestra como dice en el cuento: Se trata de morir o sucumbir. Morir al yo (al hombre viejo) o sucumbir al yo (preferir las flechas del arquero).

Hemos renovado en la Vigilia Pascual las promesas de nuestro Bautismo. Eso significa: "Renuncio" al mal y a todas sus seducciones (a morir a manos de los arqueros) y "Creo" en Jesús. "Creo que Jesús es la Puerta que me conduce a la Vida y le elijo a Él, seguir su Programa de vida. Elijo amar como tu Señor elijo andar por los caminos del amor misericordioso y gratuito que tú nos has enseñado con tu vida" (Rm 6).

LAS PROMESAS DEL BAUTISMO

¿Renuncias a Satanás, esto es: al pecado como negación de Dios; al mal como signo del pecado en el mundo; al error, como ofuscación de la verdad; a la violencia, como contraria a la caridad, al egoísmo como falta de testimonio del amor? Sí, renuncio.

¿Renunciáis a sus obras, que son: vuestras envidias y odios; vuestras perezas e indiferencias; vuestras cobardías y complejos; vuestras tristezas y desconfianzas; vuestras injusticias y favoritismos; vuestras faltas de fe, de esperanza y de caridad?.  Sí, renuncio.

¿Renunciáis a todas vuestras seducciones, como pueden ser: creeros los mejores, únicos y poseedores de la verdad, creeros que ya estáis convertidos del todo, y perderos en las cosas (medios, instituciones, reglamentos) en lugar de ir a Dios?  Sí, renuncio.

¿Crees en Dios Padre Todo Poderoso? Sí creo.

¿Crees en Jesucristo, su Hijo Único, que nació y que sufrió? Sí creo.

¿Crees en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia católica, en la comunión de los santos, la resurrección de la carne y la vida perdurable? Sí creo.

El arma letal para matar al hombre viejo es el amor gratuito e incondicional, amar como Jesús nos ha enseñado, amar a lo Dios, no a lo humano. Esa es la Puerta que Tu Señor nos invitas a cruzar y traspasar. Necesitamos pasar del amor puramente humano que pone siempre limites, condiciones, medidas, exigencias...al amor divino a amar como tú nos has amado: "Un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros; que como yo os he amado, así también os améis los unos a los otros" (Jn 13,34).

3. La Puerta es Jesús

"Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto" (Jn 10,9).

"El amor es más fuerte que la muerte...grandes aguas no podrán apagar el amor" (Ct 8,6).

El amor de Dios en nuestra vida es más fuerte que nuestro pecado y nuestras miserias, por eso a pesar de nuestras infidelidades y faltas de amor Él nos ha prometido que estará siempre con nosotros: "He aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo" (Mt 28, 20). De nuestra parte solo se nos pide fe, creérnoslo. Los efectos de la Resurrección son en proporción de la fe que tengamos.

Estamos en estado de obras, caminando hasta convertirnos en cartas vivas de Cristo.

Esta carta la escribe el Espíritu Santo en nosotros y se nota en que cada vez hay en nuestra vida menos critica, más perdón, más paciencia, más alegría y generosidad…

"Vosotros sois nuestra carta, escrita en nuestros corazones, conocida y leída por todos los hombres, siendo manifiesto que sois carta de Cristo redactada por nosotros, no escrita con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de corazones humanos…" (2 Co 3,2-3).

4. Signos de Resurrección

La comunión, la paz, la alegría, la esperanza, el amor, el perdón, la ilusión, la valentía, la fe...

¡¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCION!!