Experiencia de oración de doce jóvenes

 

experiencia de oracion de doce jovenes

¿A quién buscas? Ha sido el lema de la experiencia de oración que vivieron 12 jóvenes en nuestro Centro Misionero Verbum Dei de Loeches del 12 al 15 de octubre. Bien se podría haber llamado, “encuentros” pues la experiencia trataba de que los jóvenes aprendieran a orar, a escuchar a Dios a través de su Palabra. Para ello todas las predicaciones se basaban en citas de “encuentros”, de Jesús, con los discípulos de Juan, con la Samaritana, con Zaqueo, con Mateo, los publicanos y pecadores, con María Magdalena, con Pedro a la orilla del lago… Porque cada uno de nosotros nos podemos identificar con cada uno de estos personajes. Porque cada persona anhela tener un encuentro con Jesús que transforme día a día su vida cotidiana y la llene de sentido.

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Mejor que dos de ellos mismos os cuenten su experiencia.

 

Paula:
Este fin de semana, 12 jóvenes nos reunimos en Loeches para tener una experiencia de oración. Para mí, fue una experiencia nueva, ya que era la primera vez que lo hacía. Al principio estaba un poco nerviosa y asustada y, de hecho, el viernes, nuestro primer día de oración, acabé muy frustrada y agobiada porque no había conseguido entrar en oración ni dialogar con Jesús y pensaba que no podría hacerlo. Pero aun así, entendí que esto era un proceso largo y que no todo sale a la primera, ni siquiera a los misioneros, sino que requiere mucho tiempo y mucha práctica. Por ello, no me rendí y el sábado, nuestro segundo día, seguí adelante con muchas ganas. Tuve una experiencia muy diferente. Durante la primera parte de la mañana de silencio, entré perfectamente en diálogo con Jesús y pude escuchar lo que Él tenía que decirme, lo cual me alegró y me animó mucho. En la segunda parte de la mañana, Jesús me habló a través las personas, concretamente a través de Miguel, Clara y Gema, porque, aunque no estuve en el momento de oración, estuve con ellos contándoles un problema que tenía y, a través de ellos pude escuchar lo que Jesús me estaba diciendo. He aprendido que Jesús muchas veces nos habla por medio de la oración, pero muchas otras veces nos habla a través de personas y no nos damos cuenta.

Creo que muchas veces Jesús no está tanto donde le queremos encontrar, sino que está mucho más cerca y pasamos tanto tiempo buscándole donde creemos que está que al final le pasamos de largo, le perdemos. En esta experiencia de oración he aprendido a escuchar lo que Jesús tiene que decir en mi vida, pero sobre todo a estar mucho más atenta, a tener siempre bien abiertos los ojos, los oídos, y sobre todo, el corazón.
También he aprendido la importancia de la confianza que, al igual que en Lc 5,1-11, es lo que nos hace buscar y seguir a Jesús. Es importante que esa relación de confianza sea mutua, es decir, que yo confíe en Jesús y él confíe en mi porque de esta manera el camino será mucho más agradable y siempre sabré que tengo un amigo que me acompaña y con el que puedo contar en cualquier momento.

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Teresa:
Cuando los misioneros nos propusieron hacer una experiencia de oración en Loeches durante el puente del Pilar, mi primera respuesta fue no, como muchas veces me ocurre ante Dios, y es que en principio no podía ir, quería pero la universidad y estudiar parecía que iban a hacerlo imposible, sin embargo ver que alguien pone tanto empeño y facilidades para que vayas y lo experimentes te hace replantearte la respuesta inicial y es ahora que he vuelto cuando me he dado cuenta de lo mucho que lo necesitaba. Entrar en la oración todas las mañanas era difícil, pero las pautas de los misioneros ayudaban mucho y ha sido gracias a muchas de esas experiencias compartidas por ellos que he aprendido que escuchar al Señor es complicado para todos y que lo que Él nos muestra no es siempre tan fácilmente visible para nosotros o que a la hora de orar tienes que entregarle todo lo que tienes al Señor, incluso tus emociones negativas (tu cansancio, tu enfado…) y ponerlo en sus manos, dejando que Él te guie.

¿Qué ha sido lo que he recibido de esta experiencia? Pues un fin de semana en que he descubierto nuevas amistades, sobretodo una con Jesús, que demasiadas veces se me ha olvidado que está ahí y que me quiere tal cual soy. Me llevo una admiración enorme por el grupo de personas con que he compartido este fin de semana porque siendo todos tan diferentes tenemos en común el amor de Dios que nos hace querer dar siempre lo mejor de nosotros.