“Sed misericordiosos como es mi Padre”

En medio de una semana en la que el terror y la desesperación se apoderaba de nuestro entorno social, en Barcelona, en Cerdanyola, Dios nos estaba esperando a la Comunidad de Barcelona, para ayudarnos a despertar a la Verdad y al Amor: Podéis parar la espiral del mal. Pero “Cómo” nos preguntamos muchos. Párate, escucha, sé…en lo más profundo de tu ser. Dios nos invita a SER. El Evangelio, la buena noticia, es una invitación profunda que nos lleva a nuestra esencia. Y nuestra esencia está repleta de misericordia. Me quedé impresionada cuando mi alma escuchó que misericordia viene de corazón y miseria. Ostras, nuestras vidas están llamadas a volcarse, a entregarse, a darse el corazón a la miseria. Pero una entrega esperanzadora, auténtica, cotidiana, no sólo de instantes concretos, más allá de la verdad y la justicia, capaz de llegar a las periferias de todo ser humano. Porque la vida, nuestra historia, está llena de momentos rotos por falta de miradas de misericordia, como la de Jesús. Y nosotros tenemos la oportunidad de llenarla cada día con la misericordia viva y poder crear un mundo de apertura y conciliación. Eso sí desde una experiencia profunda con Dios para unificar nuestra vida, en todos los ámbitos. Sólo esta experiencia podrá generar en nosotros una mirada nueva de compasión, amor y paz.  Entonces podremos ser evangelio allí donde estemos.

Por la tarde escuchamos dos testimonios de diferentes personas de la actualidad –Karen Armstrong i Daniel Goleman- que proponen vivir la misericordia como alternativa de vida.
Todo ello nos permitió poder compartir en comunidad cómo vivir la propuesta de este año de ser misericordiosos como lo es el Padre.

MªJesús González Rodríguez