Un viaje a mi interioridad

UNA AVENTURA IMPRESIONANTE

Como todos los veranos mis amigos y compañeros de trabajo me envían bonitas fotos y experiencias de los maravillosos viajes que realizan.

Este año, como todos yo también he viajado y he disfrutado tanto que pensé compartiros mi experiencia. Mi destino fue el viaje a las profundidades de mi misma, a mi interioridad.

Han sido muchos kilómetros pero ya en el camino he sacado mucho provecho aunque me faltaba entrenamiento. Me sentía como un puzle en la caja, las piezas revueltas, vivo con tantas prisas y cada día surgen tantas cosas pendientes que me sitúo muchas veces en lo externo, en lo material, sin saber dónde voy, con quien ni para qué tanto esfuerzo y lucha. A consecuencias de ello me faltaron las fuerzas para afrontar las dificultades, la luz para saber por dónde seguir y me sentía muy cansada.
Menos mal que no iba sola, me ayudaron a bajar, me animaron y alentaron los que me acompañaban.

Mereció la pena tanto esfuerzo, sabéis quien me encontré allí en lo más intimo de mi misma? Estaba Dios, me dijo que no se había ido nunca que me estaba esperando, me pidió que me sentara con El, sin prisas que quería hablarme, que hiciera silencio.

Me dijo que antes de que naciera ya me amaba, que me dio la vida, que se comprometió conmigo para que fuera feliz que diera mucho fruto, que estuvo conmigo en cada momento que lloró cuando yo lloraba y rió a gusto cuando reía yo. Que soy su alegría, que le sirvo así como soy, que soy su esperanza, que soy suya y El es mío y que no me vuelva a ir lejos de su lado pero que si lo hacía El siempre estaría ahí esperándome.

Qué claridad me dio para ver por dónde me había perdido, los pasos para ser con lo que soy y tengo más feliz y compartir mi alegría con los que me rodean. Volvió a mí la esperanza, la paz las ganas de colaborar con mi comunidad para hacer de este mundo más humano y respirable, como si las piezas de mi puzle se encajaran: Dios en el centro, pieza eje y fundamental y las personas y las cosas ocupaban su sitio.

Os invito a que hagáis si podéis cada año este viaje que es gratis, descansa el alma y el cuerpo y cada día podéis volver allí a vuestro interior, una vez conocido el camino.

Las fotos son de Siete Aguas, de la capilla donde oraba y la de los altares de la naturaleza donde continuaba mi dialogo con el Dios de mi vida, fuente de mi amor.

Lola Serna - Laica consagrada