Verbum Dei en Campo de Mirra

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Jóvenes de Verbum Dei visitaron esta Semana Santa un pueblo al norte de Alicante.

Esta Pascua, cinco misioneros y quince jóvenes visitamos Campo de Mirra, un pueblo situado al norte de Alicante, España. Algunos jóvenes y misioneros estuvieron allí desde el Domingo de Ramos hasta el miércoles visitando las casas de los habitantes. El miércoles Santo nos incorporamos el resto, alcanzando la cifra de veinte jóvenes.

"Román me enseñó todo el pueblo para ver las casas que podíamos ir a visitar, me encantó la sensación que me dio ver cómo realmente todos se conocían, y eran una familia." (Dani)

Nos alojamos en el albergue de la ermita, situada en el punto más alto del pueblo, donde para llegar teníamos que subir una cuesta de 2km aproximadamente, todos los días.

Nos dedicamos a ponernos a disposición del pueblo, haciendo actividades para todas las edades. Por las mañanas había escoletas de 10:00 a 13:00 con los niños donde hacíamos juegos con ellos. El Jueves Santo, Viernes Santo, Sábado y Domingo de Resurrección, participamos en las misas y oficios dinamizando las liturgias.

"Una experiencia súper enriquecedora de compartir con el pueblo y vivir juntos la Semana Santa. Me ha aportado un modo diferente de vivir la fe, he dado un pedacito de mí, cosa que no lo había hecho antes." (Clara)

El Jueves Santo, después del lavatorio de pies hicimos un concierto-testimonio, donde jóvenes de nuestro grupo, Wilmer, Dani, Cristina, Clara y Ana, hablaron desde su experiencia las diferentes maneras que tenemos de expresar el amor. Intercalando los momentos de testimonio, Braulio, uno de los misioneros, cantaba de la mano de Inma, una de las jóvenes, que tocaba el clarinete. Se llenó el Centro Cívico donde estábamos, siendo un éxito la celebración. Tras ese gran momento juntos, nos fuimos a la Iglesia del pueblo a hacer la Hora Santa.

"Te das cuenta de la cantidad de privilegios que tienes y de la oportunidad de regalar lo que Dios te da. Hemos creado un ambiente muy bueno, nos lo hemos pasado bien." (Mario)

El Viernes Santo, preparamos un Vía Crucis por la mañana, donde también introdujimos nuestro toque especial. Mientras unos celebrábamos el Vía Crucis, otros se quedaron en el pueblo sirviendo a los niños. Por la tarde, participamos también en la procesión, en donde algunos de nosotros incluso llevamos a la Virgen y a Cristo en procesión. Una de las nuestras, Inma, tocó en la banda del pueblo con el clarinete. Luego por la noche, bastantes de nosotros nos fuimos a cenar con los que estaban en la banda, donde compartimos un rato agradable con los jóvenes de pueblo.

"Es una gran suerte poder compartir nuestra fe con este pueblo que nos ha acogido desde el principio de manera tan espectacular. Ha sido una gran experiencia para todos." (Iván)

"Tuve la oportunidad de tocar con los jóvenes en la banda, me acogieron como a una más desde el primer minuto. Evangelización a través de la música." (Inma)

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El Sábado por la mañana organizamos un partido de fútbol, niños del pueblo contra nosotros, los forasteros. Los niños nos ganaron y luego con los mayores, también perdimos. Tras el partido nos invitaron a almorzar, y acto seguido unos teníamos escoleta y otros nos fuimos a visitar enfermos del pueblo, nos dividimos en grupos de tres y fuimos a las casas que el cura nos mostró días antes. Esta noche, después de celebrar la Vigilia, nos fuimos a celebrar que Cristo ha Resucitado, cenamos con gente del pueblo y luego nos fuimos a jugar al billar y a bailar con ellos.

"Me gustó mucho el partido de fútbol y poder participar activamente de las actividades que ya tenía programadas el pueblo, que no hayan sido de ellos o nosotros, si no de TODOS." (Ana)

El Domingo de Resurrección ya se notaba el cansancio, a pesar de ello, algunos se levantaron con energía suficiente como para llevar en procesión a la Virgen. Procesión especial en la que cambiaron el manto a la Virgen de negro a blanco, y después bailaron la bandera entre el Cristo resucitado y ella, fue un acto precioso. Después de comer, llegó el momento de volver a casa. Pero antes le regalamos al cura Don José, una Virgen en tela, firmada por todos nosotros.

"Fue un retiro genial, fue el reencuentro con mi fe y Dios, tras tantas cosas que he visto y vivido en Iraq. Él me ha enseñado que nunca nos abandona." (Leo)

Cuando llegó el momento se notó el cansancio y la pena de dejar el pueblo y de nosotros separarnos, porque hay jóvenes que estudian en Sevilla, Castellón, Cataluña y el País Vasco.

Cada uno de nosotros disfrutó de una manera diferente la estancia en Campo de Mirra, pero en algo en lo que coincidimos todos es en lo agradecidos que estamos de cómo nos ha acogido el pueblo, todo el calor, cariño y amor que hemos recibido.

"Para mí, estas misiones han sido de encuentro con un Dios resucitado, con un Dios que a través de las personas del pueblo, nos ha enseñado a no rendirnos, a luchar por el paraíso y compartir siempre esta fe con aquellos que más lo necesitan." (Clara)

"Somos jóvenes con sueños y grandes anhelos, pero nos une el deseo de ser feliz y plasmar esa felicidad entre nosotros y el resto, demostrando que ser creyente no es ser aburrido. La fe nos une." (Abraham, misionero)