Una celebración profunda de la Pascua

una celebracion profunda de la pascua 3

Saludo a todos, desde Palma de Mallorca.

En un ambiente muy familiar y acogedor, nos reunimos un grupito formado por 13 personas (¿Recordáis? “antiguas”, “veteranas” y “recientes”) en la casa que las Misioneras tienen en un céntrico lugar de esta ciudad: la Plaza García Orelll, rodeada de un pequeño jardín que alegra la monotonía del asfalto, limpia el aire y da color.

una celebracion profunda de la pascua 3

Los tres días santos, Jueves, Viernes y Sábado, oramos en silencio, por la mañana, preparándonos para el gran día de Pascua. Por la tarde, cada uno asistiría a las celebraciones de su Parroquia.  Ha sido una bonita manera de vivir intensamente estos momentos tan importantes para nuestra fe. La decoración de “nuestra” pequeña capilla, tan cuidada como siempre por las Misioneras, el silencio, la amistad, todo, nos hacía sentirnos Familia y vivir con Jesús y María esas horas de dolor. Vivirlas, hoy, con la humanidad que sufre.

Preguntamos a Lola, Mª Ángeles y Antonia sus impresiones. Para Lola estos días han sido de una gran riqueza, un alimento para su espiritualidad y, por primera vez en su vida, una profunda preparación para vivir la Pascua. Es necesario -nos dice- un gran cambio en cómo habitualmente se presenta la Semana Santa, sobre todo, de cara a la juventud. Descubrir esta necesidad la ha llevado a un compromiso: mostrar a otros lo que para ella ha sido vital.

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Mª Ángeles cree que es necesario abrirse y estar dispuestos a aprender. Y Antonia, emocionada, nos cuenta lo que le ha impactado la decoración de la capilla, las pautas, el silencio...y pide para la juventud la misma fe que a ella la mantiene y le da fuerzas.

“¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí. Ha resucitado.”

 

24 horas para el Señor

24 horas para el senor

Delante la propuesta del Papa Francisco a vivir la iniciativa de "24 horas para el Señor" se celebró durante el viernes y sábado (días 4 y 5 de marzo) en la capilla del Seminario Mayor de Palma de Mallorca.

El obispado de Mallorca repartió las horas entre los diferentes movimientos cristianos de Mallorca.
A la FaMVD nos tocó hacer una hora de oración el sábado día 5 de las 14,00 hasta las 15,00 horas.

Se hizo una introducción por parte de Joaquina del motivo de estas 24 horas y de la misericordia de Dios en nuestras vidas. Después del canto de una canción (Tu misericordia Señor me cambia el corazón) se hizo unos 20 minutos de oración en silencio, después se cantó otra canción (Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros) y a continuación Andrés dio un testimonio sobre la misericordia de Dios en su vida. Se continuó orando y se terminó cantando el Padre Nuestro en mallorquín.

Recibid un cordial y fraterno saludo,

Andrés

 

¿Casualidad? No: ¡Providencia!

casualidad no providenciaFlor María llegó a Mallorca desde su país, Colombia, el 24 de diciembre del 2000. Venía con sus dos hijitas, de 9 y 5 años, con el corazón dolorido por el fracaso de su matrimonio pero también llena de esperanza y fe.

Al día siguiente de su llegada, Navidad, fue a misa a una iglesia cercana y ¡oh, fatalidad! celebraban la Eucaristía en un idioma (mallorquín) que no era español y del que ¡claro! no entendía nada. No obstante, siguió con gran devoción y sentimiento la liturgia y al final, cuando la gran cantidad de asistentes salían de la iglesia, ella se acercó a una señora de rostro amable y le preguntó:

“¿Vd. conocería algún grupo de oración al que pudiera unirme? Acabo de llegar de Colombia y necesito una comunidad de fe”. “¡Cómo no!” le respondió aquella señora, abrazándola cariñosamente. Y le dijo: “Yo soy Misionera del Verbum Dei y precisamente llevo un grupo que estará muy contento de recibirte”. Era nuestra querida Carmen Tomás, que entonces vivía muy cerca de aquella Parroquia.    Así conoció Flor María al Verbum Dei.

Los años han pasado; las niñas, ya universitarias, han crecido; Flor María ha rehecho su vida y sigue feliz derrochando su amor a Dios y al hermano. Reforzada en su fe y viviéndola cada día en el ambiente familiar, laboral y de comunidad.

¿Casualidad? ¡¡No!! Providencia.

 

Saludos desde Palma de Mallorca

Iniciamos el Curso 2015-2016 con una mañana de Retiro, un domingo soleado y aún cálido, en el que la alegría del reencuentro, después del verano, se notaba en el ambiente.

Nuestro grupo, variopinto, está formado por “las antiguas”, que conocemos el Verbum Dei desde sus comienzos (¡imaginaros nuestra edad!), “las veteranas”, que hace menos tiempo que pertenecen a la Familia Verbum Dei, y “las recientes”, más jóvenes en edad y en conocimiento de esta gran Familia.

Siguiendo la orientación del Papa Francisco, este Curso queremos profundizar en la misericordia de Dios. Y de ello nos habló Sefa, una de las “antiguas”, que no obstante haber perdido casi totalmente la vista, participa con buen ánimo en las actividades y sus palabras, cálidas y sencillas, fueron estímulo profundo para todo el grupo.

Y ¡cómo no! terminamos el Retiro con una deliciosa comida, preparada por Xisca Gost, en la que el buen humor fue uno de los ingredientes.

Catalina Morey también inició el curso con un día de retiro para profesores y estudiantes universitarios, aunque, como eran fechas que coincidían con el “puente” festivo, solo asistieron 7 profesores y 7 alumnos (número perfecto según la Biblia).

Y, como ella dice, “seguiremos sembrando sin desfallecer, sabiendo de nuestra responsabilidad ante una sociedad falta de sembradores de Vida de Dios“

Llenarnos de Dios para dar a Dios

Este Retiro de Febrero se ha caracterizado por el bonito e inusual espectáculo de las montañas nevadas (¡en Mallorca!) que veíamos a través de los ventanales.
El objetivo que nos hemos propuesto en este curso es descubrir, profundizar y afianzarnos en nuestra IDENTIDAD CRISTIANA, ya que se vive un cristianismo de costumbres, de rutinas, intrascendente, de momentos, sin llegar a vivirlo con plenitud.
El pasado mes de Noviembre se celebró en la Diócesis de Mallorca un Congreso para la Evangelización, en el que participamos; de él salieron, entre otras ideas, la de practicar la Lectio Divina en grupos y comunidades, vista la necesidad de “Llenarnos de Dios para dar a Dios”.
Los retiros mensuales, la Lectio Divina semanal y otras actividades esporádicas nos ayudan a realizar este propósito viviendo una fraternidad universal, compartiendo nuestra fe, nuestros problemas, nuestras alegrías, reafirmándonos en la misión evangelizadora que, como cristianos, nos ha sido encomendada.