Ordenación diaconal de Francisco Javier García Escorza FMVD

ordenacion diaconal de francisco javier garcia escorza fmvd

 

Queridos hermanos y hermanas del Verbum Dei:

Mi nombre es Francisco Javier García Escorza (Pancho), misionero chileno desde hace casi 14 años. Mi formación inicial como misionero fue en México y en España, donde he vivido y gustado no sólo del proceso formativo, sino de la misión tan grande que Dios ha puesto en nuestras manos como Verbum Dei. Los votos perpetuos los profesé el 1 de octubre de 2016. He realizado mi misión apostólica en Chile, Rusia y actualmente en España, donde estoy destinado en la Parroquia de Nuestra Señora de las Américas (Madrid).

El 30 de noviembre se me ordenará diácono, orden que he pedido en respuesta a la llamada que experimento de Dios, como misionero Verbum Dei, de servir como Cristo, que no vino a ser servido, sino a servir y dar su vida como rescate por muchos. Esta llamada al ministerio diaconal, al servicio, lo entiendo desde esa entrega por todos, de modo que a todos pueda llegar la Palabra de Dios, la vivencia litúrgica y sacramental de la Iglesia como el servicio de caridad y, así, todos puedan llegar al conocimiento pleno de la verdad y se salven. Este ministerio, en orden al ministerio presbiteral, lo he entendido como una llamada, dentro de la vocación misionera Verbum Dei, de configuración con Cristo y entrega con Él por amor a toda la Iglesia y al mundo, como servicio y entrega que da vida a muchos por Cristo, con Él y en Él.

Esta llamada, este ministerio, no es motivo de orgullo, sino de humildad y, como Cristo, se me invita a amar y servir desde abajo, lavando los pies a todos y todas las personas que Dios me confía como misionero y nos confía como comunidad. Soy consciente que es una llamada sustentada por la gran misericordia de Dios que, sin ser yo digno, me ha considerado digno de confianza para este ministerio.

Como en nuestra fórmula de consagración, quiero confiar esta respuesta a la llamada en las manos de nuestra amada Trinidad y Mamá María, así como me confío a cada uno de vosotros y vosotras, mis hermanos y hermanas de mi querida comunidad y familia Verbum Dei, y os pido que me ayudéis a vivir este ministerio como yo me comprometo a vivirlo al servicio vuestro, de toda la Iglesia y del mundo entero.

Con alegría, con este gozo en el Señor, me dispongo, como lo he intentado siempre, a servir y amar con alegría y entrega, para que la vida de Dios se transforme en vida y amor para muchos.

Un saludo cordial. Unidos en la oración y misión.

Francisco