Tu VIDA es Más. ¡VIVE!

Hola soy Edgar,

hace algo más de un mes pensé que era yo quien decidía darle un nuevo rumbo a mi vida y terminé una relación muy destructiva de 9 años. Me fui con lo puesto. Después de eso mi vida ha estado cambiando a un ritmo que ni yo logro seguirlo. Hace más de una semana me llegó un WhatsApp con una invitación a una convivencia al Verbum Dei, yo ya había asistido a alguna hace muchos años así que pensé que sabía de qué se trataba y después acepté.

Fue como si todos hubieran estado esperando ese momento y empezaron a llover propuestas como: yo te llevo, yo te traigo, cuánto cuesta y yo la pago. No me quedó más que aceptar. Además peor de lo que estaba, no podía estar. Así que me organicé, cogí mi Biblia (que tengo desde hace muchos años, pero está nueva), y me dispuse a pasar un fin de semana "boleando" versículos, escuchando charlas, y me hice mi plan para ponerme en paz con mi conciencia, con Él, con ella y con los que más pudiera.

El viernes por la tarde tuvimos apenas tiempo para presentarnos y responder a: ¿Por qué estás aquí? yo les solté mi rollo de todo el "plan" que tenía y todos tan contentos.

El sábado por la mañana comenzó una charla acerca de un Dios que era mi padre, uno que me quería como la primera vez y como la última que nos habíamos hablado. No lo podía creer, la sensación era como la de la primera vez, igual. Después de todos estos años, y después de todo lo que había hecho. Porque esta vez venía de lejos. Pero era como la primera vez. Igual. Así que no me quedó más que romper todo el "plan" que había elaborado pasarme al asiento de atrás y escuchar. Era todo igual, (con el dolor de estómago y todo). Menos mal llegamos a la comida y durante la tarde me propuso si quería volver a hacer parte de su familia, en realidad yo siempre había sabido que esa era mi familia, porque todos en el fondo sabemos dónde pertenecemos, por muy lejos que vayamos, si no volvemos es solo vacío e infelicidad.

A ese punto fue todo perdón, un abrazo y el sacramento de la reconciliación. Acepté con toda la humildad que pude y lloré, porque no pensaba de merecer todo eso. Entonces sentí como volver a casa de un largo viaje. En ese momento hubiera querido ponerme mis pantuflas y decirles a todos que estaba en mi casa.

Pero era tarde, habían organizado una fiesta porque habíamos vuelto todos a ser parte de la misma familia, y celebramos juntos.

Éramos muy diferentes, había de todo: nenes, parejas, hombres, mujeres, chicos y chicas de muchos lugares y de muchas edades. Pero teníamos una cosa en común que celebrar.

Como si fuera poco, teníamos el evento de fondo, la verdadera celebración, hicimos juntos una misa y comimos todos del mismo pan y luego a dormir.

El domingo, la pregunta era ¿pero, porque no? qué cosa es que te impide aceptar todo esto para toda tu vida, fue como un cubo de agua fría, porque yo sé las cosas que me impiden ser feliz, lo he sabido siempre. El problema era como quitarlas del medio. Fue entonces cuando llegó la solución, justo antes de comer la siguiente charla fue sobre los medios para quitarlas, que descanso, resulta que no estaba solo, bueno, ya lo había intuido, había un montón de gente dispuesta a acompañarme y lo mejor era estar con Él. Qué alivio, me comprometí a lo que pude, como si fuera poco, apelaron a mi orgullo para invitarme a contar todo esto en público durante la misa de despedida, misa de envío, le llamaron, que golpe bajo, pero no me pude negar por la gratitud que sentía y era solo contar lo que había pasado así que no podía ir mal.

Compartí hasta donde más pude, luego me emocioné tanto que me tuve que sentar y me vino una indigestión. Bueno, pero valió la pena, porque cuando terminó escuche que había tocado a tanta gente, era solo un testimonio, lo que había sentido, nada más. Pero no les bastó y me pidieron que escribiera esto, y tampoco me pude negar.

Mientras volvíamos a Madrid pensé que lo mejor después de la indigestión era comerme una bolsita de ensalada que había dejado en la nevera para la ocasión, pero ni siquiera ahí funcionó. La familia con la que volví insistió tanto que terminamos comiendo una hamburguesa. Pensé que esto no iba a terminar...

Así es como Dios hace sus cosas, así es como cambia las personas, cuando nos ponemos en sus manos, con sus tiempos, con cariño, con más gente y sobre todo, con amor. Es inútil resistirse, solo pierdes tiempo.

Edgar

Día de la Familia VD Madrid-Loeches

Pilar de Valdemoro, nos cuenta su experiencia:

El día 25 de enero me encantó encontrarme en familia y volver a ver a muchos amigos y amigas de la FaMVD de Madrid y alredores. Celebrábamos la fiesta de la conversión de San Pablo y disfruté mucho en los talleres que se organizaron, fueron participativos y con mucho contenido. Trataron sobre la conversión, la cruz como medio de perseverancia, y la misión como camino del Apóstol.
Así pude redescubrir a Pablo, su vida y misión y de esta manera hacer un paralelo con las nuestras: todos somos apóstoles y tenemos que creérnoslo, tenemos una misión y una gran noticia que compartir con los demás; sólo necesitamos fe y confianza.
El Espíritu Santo será nuestra fuerza y actuará en la oración y los sacramentos.
Tenemos que seguir caminando con actitud de búsqueda escuchando al Señor y dando testimonio de nuestra fe.

Pilar

También en este día de Familia, nos unimos a la celebración de la primera misa oficial de Pedro Salazar que fue muy emotiva.

 

Día de la FaMVD Madrid-Loeches

 

Se consagraron a la Misión

Acompañados por familiares, amigos y Hermanos de la Comunidad Misionera Verbum Dei, Pedro Salazar Ortiz y José Luis Rodríguez Hernández recibieron el Orden Sacerdotal y Diaconal de manos del Obispo Rafael Martínez Sáinz.
La Solemne Celebración Eucarística dio inicio a las diez de la mañana, cuando por la puerta principal ingresaron los ordenandos, revestidos sólo con sotana, acompañados por el Obispo consecrante y una docena de Sacerdotes para ser testigos del acontecimiento; entre ellos, el Padre Superior y el Padre Provincial de la Fraternidad Misionera Verbum Dei en México.

CAMINAR EN UNA VIDA NUEVA
Monseñor Rafael Martínez Sáinz, en su homilía señaló: "Hoy estamos alegres, aquí en el Templo de San Bernardo, porque dos hermanos nuestros van a ser Ordenados; uno, recibirá el Orden del Diaconado, y el otro, el del Presbiterado".
También hizo mención que ambos estarán al servicio de Cristo y de la Iglesia, pero cada uno en su ámbito; dedicándole a José Luis, palabras muy significativas:
"José Luis, que vas a ser ordenado Diácono, el Señor te dio el ejemplo, para lo que El hizo también lo hagas tú en tu condición de Diácono; es decir, que seas fiel servidor de Jesucristo, que se mostró servidor entre los discípulos, siguiendo la voluntad de su Padre; procura pues servir con amor y alegría, tanto a Dios como a los hombres".
Luego, dirigiéndose a Pedro, señaló: "Y tú, querido hijo Pedro, que vas a ser Ordenado Presbítero, debes realizar en la parte que te corresponde la función de enseñar en nombre de Cristo, el Maestro; difundirás a todos la Palabra de Dios que has recibido con alegría. Procura creer lo que lees, enseñar lo que crees y practicar lo que enseñas; busquen ambos siempre la santidad y servir al pueblo de Dios", concluyó el Obispo Rafael Martínez en su reflexión.
Posteriormente, continuando con el ritual de la Ordenación, los dos ordenandos se postraron sobre el presbiterio, en tanto que la feligresía proclamaba la Letanía de los Santos, imprecando la presencia del Espíritu Santo; vino luego la imposición de manos y la plegaria de Ordenación Diaconal y Presbiteral por parte del Obispo y Sacerdotes acompañantes. Finalmente los ordenandos fueron revestidos con los ornamentos propios de su condición.
La Misa concluyó en un ambiente de festiva emoción, por estas dos vidas consagradas a Cristo, a la Iglesia, y a la difusión de la Palabra de Dios por todo el mundo.

SACERDOTE PEDRO SALAZAR ORTÍZ
Nació en Guadalajara, Jalisco, el 28 de septiembre de 1978. Es el tercero de ocho hijos, de David Salazar Guzmán y María Elena Ortiz Correa. Después de participar en el Apostolado de los Misioneros durante unos meses, ingresó a la Fraternidad Misionera Verbum Dei el 6 de diciembre de 1999. Su curso de formación lo realizó en Guadalajara, y sus estudios sacerdotales los cursó en el Instituto Teológico Verbum Dei, San Pablo Apóstol, concluyendo el Bachillerato en Teología en el año 2011. Emitió sus votos perpetuos el 9 de octubre del mismo año. Recibió el Diaconado el 20 de junio de 2013, en Loeches, Madrid, España, por manos del Obispo Juan Antonio Reig Plá. Después de su ordenación fue destinado a la comunidad de Loeches, para ayudar en el cuidado del Fundador, Padre Jaime Bonet Bonet.

 

 

Se consagraron a la Misión PDF

 

Ordenación Sacerdotal Pedro Salazar

 

Campo de trabajo

 

El sábado 25 de octubre, como todos los sábados por la mañana en Loeches, se trabaja de distintas maneras en el Centro Misionero. Esta vez hubo mucho trabajo de quitar malas hierbas y arbustos... Un grupo de jóvenes de Madrid acudió al centro misionero para despejar los campos de fútbol, baloncesto y voleibol y pintar sus respectivas rayas.

 

 

Terminamos la mañana de trabajo con una rica comida uniéndonos a los misioneros y FaMVD, y después de una agradable sobremesa... ¡estrenamos los campos!

 

 

Fue un día de trabajo y juego... ¡familiar y fraterno! :-)

  

 

Pon tu talento, da un paso

Encuentro de la FaMVD Madrid-Loeches

Domingo 5 de Octubre de 2014

 

 

Testimonio de Virginia

Es importante participar en los encuentros de la FaMVD de todo Madrid y Loeches porque a pesar de no experimentar a veces demasiada cercanía con todas las personas, sé que nos une el mismo carisma, sé que nos mueve el mismo deseo de hacer vida la Palabra, sé que queremos encontrarnos cada día con el Señor en la oración y hacer de puente para que otros también le encuentren. Todas estas certezas me llevan a querer fortalecer nuestros lazos como FaMVD. Es importante que nos sintamos acompañados en nuestro camino de fe y que entre nosotros nos vayamos descubriendo cómo llevar la palabra y el amor de Dios a nuestros ambientes cotidianos.

Un abrazo para toda la FaMVD

 

 

 

 

 

 

Inicio del curso - FaMVD Madrid-Loeches