¡POR FIN! Como dicen mis hijos ya soy "Teoloka"

por fin como dicen mis hijos ya soy teolokaHola, soy Rosa, de la FaMVD Bilbao y hoy, día de santo Tomás de Aquino, quiero compartir mi alegría de haber finalizado mis estudios.

Pues sí, ya he acabado. ¡POR FIN!. Como dicen mis hijos ya soy "Teoloka" porque un poco loca sí que he terminado después de estudiar Teología. Bueno, ahora, en serio.

En el curso 2019-2020 terminé mis estudios de Grado en Teología. Lo empecé hace unos cuantos años y por fin, ya está terminado. Supongo que los que estáis estudiando me entendéis perfectamente. Es verdad que cuando me embarqué en esto, lo hice con mucha ilusión, pero una carrera, a mis años, con una familia y un trabajo, se convierte en una actividad ardua y complicada por momentos. Pero, lo que un día comienza, en algún momento se acaba, con la ayuda de Dios y de mi marido, Jesús, y mis hijos, Daniel e Iván, a los que agradezco su disponibilidad para favorecer mi estudio.

Quiero compartir mi experiencia de trabajo diario y continuo, de disciplina en el estudio, de responsabilidad, de ganas de aprender, de ilusión ante lo nuevo, ¡tantas veces oído por la experiencia!, pero que se hace nuevo ante el estudio. Aunque tengo que reconocer que Dios es bien listo y solo da a entender las cosas a los humildes y sencillos, y no a los sabios ni a los teólogos. (Lc 10,21-24). ¡Vamos, que sin un corazón sencillo, que se abra cada día a su amor, no hay inteligencia humana que entienda tanto amor derrochado por la humanidad!. ¡Menos mal!
Mi Trabajo final versa sobre “Los nuevos lenguajes de la evangelización”, casi nada. La pregunta que rondaba en mi cabeza era cómo seguir transmitiendo el mensaje de la Buena Noticia de Jesús para que sea significativo hoy en día y continuar, así, la cadena de transmisión de la que formamos parte, porque gratis lo hemos recibido y gratis seguimos anunciando que Jesús es el Señor, fieles a su mandato Mc 16,15.

Los cristianos del siglo XXI seguimos llamados a transmitir la Buena Noticia de Dios con un lenguaje que tenga significado para las personas actuales y en un mundo que nos parece muy complicado debido a la convivencia de muchos dioses y creencias, al pasotismo respecto a la trascendencia, la superficialidad de la vida, etc., pero que no es tan distinto al que se encontraron los primeros cristianos Hc 17,17-34 cuando Pablo habla a los atenienses ante el Areópago (¿a que no?). Nuestro areópago actual lo podemos hoy situar en la ventana virtual que las nuevas tecnologías nos abren para llegar a todos, en todo momento y en todo lugar.

La adaptación del lenguaje, para que nos entiendan y las nuevas plataformas digitales son las herramientas que los cristianos tenemos para la propagación y el anuncio del kerygma: “Jesús es Señor”. Hoy, lo virtual se convierte en lo cotidiano de muchas personas. Al mundo actual se le ha quedado antiguo el lenguaje de la Iglesia, no entiende nada y, por desgracia, tampoco ve a muchos cristianos viviendo el evangelio, o no los quiere ver porque no le interesan.

Y es que hoy más que nunca se hace visible y totalmente comprensible la orden de Jesús de “echad las redes” (Jn 21,6), que podemos traducir por “estar en las redes”, así que confiemos en Dios. Él no nos abandonará en este mundillo, que a tantas personas de Iglesia asusta, por desconocimiento, porque andan sobre aguas y no en tierra firme. Es tiempo de no hacer pie, de entrar en terrenos desconocidos, quizás, pero que nos abren una perspectiva mundial, a tener contacto con personas en los cinco continentes y por tanto nos proporciona una visión muy amplia de distintas sensibilidades a las que hay que estar atentos, para que con delicadeza y respeto, podamos presentar el Evangelio de Jesús en coherencia con la Palabra de Dios y la tradición.
Para eso, los cristianos tenemos que estar bien formados en informática, en hacer un buen uso, yo lo definiría como un uso cristiano, de las redes sociales. Porque para estar ahí presente, no vale cualquier opinión ni cualquier contenido. Se trata de ser cristianos responsables, creíbles, entendibles, significativos y atractivos. Sólo así seremos Buena Noticia para el mundo.
Y es que hay que ser sencillos, creativos y también astutos, como lo era Jesús, que cuando hablaba no utilizaba un lenguaje, unos recursos o una palabras o signos ininteligibles, sino todo lo contrario, usaba lo cotidiano de su entorno para hacerse entender y eso es lo que llamaba la atención.

Los cristianos tenemos la obligación de hacer visible el Reino de Dios entre los nuestros. Y para eso la creatividad, la sencillez, la acogida, el acompañamiento, muchas veces en silencio, la palabra y el gesto oportuno, en vivo y en directo u on-line, pero siempre presentes en la actualidad, ante cualquier acontecimiento.

Y más nos vale tener en la Iglesia a personas cristianas que pongan su vida al servicio de Jesucristo y su Reino en las plataformas digitales, porque si no, nos pueden salir los fundamentalismos que nada bueno aportan a la evangelización.

En estos momentos existen cientos de iniciativas digitales a nivel eclesial, tanto para la ayuda mutua, como cadenas de oración, formaciones on-line, eucaristías celebradas en la intimidad de las parroquias que son retransmitidas on-line en directo para poder sentirnos en comunidad, canciones cristianas compartidas desde los conventos de clausura, desde las comunidades cristianas, desde las familias. Todo esto son formas nuevas de evangelización. ¡No hay más que ver el canal del Verbum Dei!

Y este parón forzoso del mundo, donde se ha hecho realidad la frase de Mafalda “¡Paren el mundo que me quiero bajar!” hará surgir un mundo nuevo, donde los cristianos debemos estar presentes, evangelizando, con un lenguaje sencillo, cercano, significativo y con una vida creíble en medio del mundo, donde Dios tiene siempre su plan de salvación para todos.
Es momento de adentrarse en las redes, en las redes que liberan y no que nos enredan, en las redes que nos llevan a descubrir nuevas maneras de estar presentes en el mundo.

Rosa M. (FaMVD Bilbao)
Bilbao, 28 enero 2021