Él es quien hace nuevas todas las cosas

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Experiencia oracional, Bilbao, 28-31 de julio de 2017
Artebakarra, Monasterio de Santa Clara
"MIRAD QUE YO HAGO NUEVAS TODAS LAS COSAS" (Ap 21, 5)

Empiezo a escribir esta experiencia con un sentimiento de inmensa gratitud, porque ha bastado la desinstalación del corazón, para disfrutar de un tiempo en el Señor y reavivar su llamada, a ser "fermento en la masa"; a ser "Palabra de Dios".

Tan solo pudieron ser tres días: 28 al 31 de julio. Habíamos ido pidiendo un retiro de oración, un tiempo largo e estar en el Señor. Pili y Javi, ofrecieron su disponibilidad para que se pudiera dar ese espacio, aquí en Bilbao. y así ha sido; pues: "al que pide se le dará, al que busca encontrará y al que llama se le abrirá..." (Mt 7,7).

Él es quien hace nuevas todas las cosas (Ap 21,5). Él es quien mueve desde dentro y escucha los deseos profundos de nuestro corazón.

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Pili y Javi nos fueron conduciendo para que nos encontráramos con el AMOR con mayúsculas... Nos invitaron:
- A escoger la vida
- Y poder cantar como el Salmista, no solo con los labios, sino también con el corazón: ¡Cómo me gusta tu voluntad Señor! (Salmo 118)

Nos encontramos un grupo de personas de diferentes lugares y culturas: 3 personas de Venezuela, 4 de Colombia y 7 personas de Bilbao y sus alrededores. (14 adultos y dos niños pequeños: Martín y Xabier). El Señor es quien convoca. Él no hace acepciones ni de razas, ni de culturas, ni de condición.

Cada uno con la mochila de nuestra historia, nuestras vidas, nuestros cansancios, nuestras realidades. Y en medio de nuestras idas y venidas, Dios que siempre permanece fiel, que cumple sus promesas y nos ofrece una vida plena, pero no cómoda. (Homilía del Lunes 31 de julio de 2017. Celebración la Fiesta de San Ignacio de Loyola)

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El domingo 30 nos unimos, en la Oración con María, a todas las personas que estaban orando en el mundo por Venezuela y su gente. Por todas las necesidades y dificultades que está atravesando el pueblo venezolano. Fue un momento de hacer propio el dolor, no sólo de Venezuela, sino el de otros pueblos que también están padeciendo las injusticias. A través de esta oración hicimos también presentes a todas las "Venezuelas" que cada uno conocemos y llevamos dentro. 

Tres días intensos, llenos de momentos de fuerza y constancia... para mí en particular, una experiencia nueva: hemos estado en oración en medio de la vida misma. Con nuestro pequeño Xabier de 8 meses. Y el pequeño Martín; ambos se hicieron más amigos.

Al finalizar la jornada, en la evaluación, hemos experimentando la riqueza y el contagio de lo recibido. Ha sido un tiempo de gracia. Un don de Dios.

Constatamos que necesitamos de estos espacios en los que regeneramos la vida por nosotros y por muchos y que sería bueno tenerlos con mayor frecuencia, porque nos ayudan a hacer, sentir, construir y fortalecer la COMUNIDAD. Una comunidad que no está al servicio de sí misma, sino de muchos.

Un abrazo para todos y deseamos que todo lo recibido en este corto tiempo sea fructífero en nuestras vidas.